LA EXPERIENCIA DEL VOLUNTARIADO

La propuesta educativa de nuestro Colegio Mayor pretende favorecer el desarrolloUnknown integral de la persona en tres dimensiones: social, intelectual y espiritual. En relación con la dimensión social, ofrecemos una experiencia de Voluntariado de apoyo escolar a inmigrantes. Organizado por la Institución Teresiana en su sede social de C/ Galera – 4, en colaboración con la Red Incola.

Raquel García, estudiante del primer curso del Grado en Lengua española y su Literatura, nos relata a continuación cómo ha vivida esta experiencia.

Cuando alguien te propone hacer alguna clase de voluntariado lo primero que te dicen es que lo importante es ayudar a los demás y hacerles un poquito más felices, pero lo que tal vez no te digan es que al hacer eso también estás ayudándote a ti misma. No voy a mentir, dar clase a niños de secundaria y bachillerato es una gran responsabilidad, y tú debes asumirla y comprometerte; comprometerte a dejar de hacer otras cosas durante esa o esas horas semanales, comprometerte a tener paciencia con ellos, comprometerte a hacerlo lo mejor que puedas y no enseñarles conocimientos erróneos, pues lo que tú puedas o no enseñarles repercutirá en sus notas para bien o para mal. Si no vas a tomártelo en serio, mejor no hacerlo.

Yo sabía todo eso, y como tal estaba nerviosa al principio, por si no conseguía explicarles las cosas de manera que ellos lo entendieran, o por si ni siquiera conseguía que me escucharan. Nada más lejos de la realidad. Durante varios meses, he estado dando clases de inglés a varios chicos y chicas, de distintos cursos y de distintos países, todos diferentes y todos únicos y especiales a su manera, y ni un solo momento han dejado de intentar escuchar con interés lo que fuera que yo tratara de enseñarles. Es difícil no cogerles cariño, y es difícil no sentirte orgullosa cuando les escuchas llamarte “profe”, hacen bien un ejercicio o te preguntan algo que ni siquiera es de la asignatura, simplemente porque quieren saberlo y confían en ti para responderles. Tú les das, y ellos reciben eso y te lo devuelven multiplicado por mil. Personalmente, creo que algo tan recíproco como esto es una de las mejores experiencias a las que todos como personas podemos aspirar a experimentar, porque beneficia a todo el mundo.

He intentado de la mejor forma que he podido enseñarles inglés, y también he intentado hacerles ver los estudios desde otras perspectivas, conseguir que estudien porque de verdad les gusta estudiar, y no solo por la obligación de conseguir un título. Es un objetivo ambicioso, sí, pero si he conseguido aunque sea por un segundo que se planteen que quizá estudiar no está tan mal y les ayuda a crecer como personas, a ser más independientes, a abrirse a otros puntos de vista, entonces solo por eso habrá merecido la pena, porque ese es el verdadero sentido de la educación. Y si además he conseguido que se lo pasen bien conmigo haciendo los ejercicios y hayan mejorado en sus notas, entonces no podría pedir nada más. A cambio, ellos me han hecho crecer a mí de muchas maneras distintas, y ahora que vuelvo la vista atrás me pregunto: ¿en realidad quién ha enseñado a quién?

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Raquel y Sofía, participantes en el voluntariado de apoyo escolar durante este curso.

 

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