Viaje Cultural a Córdoba

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Patios cordobeses

“MariMolis cordobesas”. Ese es precisamente el nombre que se me ocurre para el pequeño grupo que formamos las participantes al Viaje Cultural del año 2012-2013, tantos meses esperado y que durante meses será añorado.

¿Qué decir del viaje? ¿Qué recordar y qué olvidar? Respecto a esto último, creo que todas estaremos de acuerdo en que no deberíamos olvidar nada de este maravilloso viaje. Sin embargo, recordar… absolutamente todo. Cada detalle, cada foto, cada lugar, cada anécdota… merecen ser recordados.

Alcázar
Alcázar de los Reyes Cristianos
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Alcázar de los Reyes Cristianos

Dieciocho fuimos las valientes que nos aventuramos en tierras andaluzas y por unos días conocimos lugares preciosos llenos de color, de historia y tradición. Personalmente, recuerdo con especial cariño nuestra primera visita: el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba. Sus preciosos jardines, al estilo de los Campos Elíseos de París, nos brindaron la oportunidad de gozar de un paisaje especial y diferente en el que nos hicimos una cantidad innumerable de fotografías.

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Mezquita de Córdoba

Tanto en las calles de Córdoba, como en la Mezquita o en el barrio de la Judería, nuestras miradas se perdieron de asombro y curiosidad por sus mosaicos y paredes. Fue precisamente en la Mezquita donde contamos con una guía estupenda, Isabel Galera, profesora de Historia del Arte. De su mano nos perdimos por el laberinto de columnas donde confluían las culturas cristiana y musulmana, y aprendimos que fue construida con materiales “de acarreo”, lo que ahora conocemos como “material reciclado”. Admiramos el “Mirhab” y descubrimos cómo se fue desplazando en las distintas ampliaciones del edificio, trasladándonos por un instante al esplendor de la época del califa Al-Hakam II.

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Tuna del Distrito de Granada

Sin embargo, no sólo pudimos admirar la arquitectura cordobesa, sino que nosotras también fuimos halagadas. El jueves, a la salida de la Mezquita, la simpática Tuna del Distrito de Granada nos deleitó con sus canciones. Nosotras, encantadas, les invitamos a un pincho de la rica e inmensa tortilla de patata de la Casa Santos, que tanto nos recomendaron y que no pudimos evitar la tentación de degustar después de esta intensa visita a la Catedral.

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Plaza de la Concha

En el barrio, hicimos una parada en la Plaza de la Concha, donde tiene su sede la Institución Teresiana. Allí conocimos la figura de Victoria Díez, a través de una exposición sobre su vida y terminamos con una breve oración en su cripta. Más tarde, en la Casa de Sefarad, nuestro guía nos cantó en lengua sefardí y, por un instante, nos trasladó al mundo que describía con su música.

El sábado amaneció con un sol radiante que nos acompañó hasta el museo de Medina Azahara. Sin embargo, al llegar tuvimos la mala suerte de encontrarnos con dificultades técnicas en el museo y no pudimos ver la reconstrucción audiovisual de las ruinas. Por ello tuvimos que ponerle imaginación y buen humor para comprender cuál pudo ser la imagen de aquella “ciudad brillantísima” que en el 936 mandó construir Abderramán III. Unas merecidas tapas de salmorejo y flamenquín nos subieron el ánimo para proseguir con nuestra ruta.

Azhara
Medina Azahara
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Torre de Calahorra

Por la tarde, disfrutamos de la visita a la Torre de la Calahorra y paseamos por la ribera del Guadalquivir, callejeando por la Posada del Potro y los diversos patios, hasta la Plaza de la Corredera, donde degustamos el típico “vargas” con limón. No faltó una sesión fotográfica en la mítica “Calleja de las flores”.

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Catedral de Sevilla

Nuestro pequeño cupo de mala suerte se completó con un tiempo nublado y fresquito en nuestra visita del sábado a Sevilla. Sin embargo, esto no nos desanimó y recorrimos sin descanso los lugares más representativos de la ciudad: la Catedral y la Giralda, la Iglesia de El salvador, el barrio de Santa Cruz, el Archivo de Indias, la antigua Fábrica de Tabacos, actual sede de la Universidad de Sevilla y la judería. Un “serranito” nos dio energía para completar el día con un reportaje fotográfico en las provincias de la Plaza de España y el Parque de María Luisa. Nuestra guía María Cantarero estuvo atenta a todos los detalles, y gracias a ella aprovechamos esta “visita relámpago” de Sevilla en veinticuatro horas.

Sevilla
Giralda – Torre del Oro – Mesón Serranito

Completamos el sábado con una salida por la noche cordobesa en la que descubrimos el buen ambiente de esta ciudad y nos relajamos y divertimos mucho.

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Cristo de los Faroles

Para completar y aprovechar el viaje al máximo, el domingo por la mañana hicimos un recorrido por las iglesias fernandinas más emblemáticas de la ciudad, de las cuales San Lorenzo fue nuestra preferida. Finalmente, realizamos algunas compras para llevar un recuerdo de la ciudad a nuestros seres queridos.

Personalmente me quedo con lo bueno, y de lo bueno con lo mejor. Con la energía de nuestra querida y alocada Mónica; con el nerviosismo de Alba por su nota que, aunque tarde, le sacó la mejor de sus sonrisas; con el costipado de Ana y Bego que no les quitó las ganas de seguir disfrutando del viaje; con el orden y la organización de Sara, que nos mantuvo a todas a raya; con las conversaciones de todo y de nada que mantuvimos juntas; con los viajes en autobús y en tren; con las conversaciones de nuestro grupo “whatsapp” y con la música con la que nuestro adorable conductor nos torturó durante tres largas horas del viaje de vuelta.

Posada del Potro
Posada del Potro

Tanto que recordar, escribir y reseñar… que no encuentro las palabras suficientes. Pero por si a alguien le ha quedado alguna duda: este viaje ha sido genial, fantástico, maravilloso… Dejo en manos de cada una de vosotras, de cada una de las que habéis compartido esta experiencia, elegir el calificativo adecuado. Ha de ser él que abarque todo lo vivido en el viaje. Un viaje que ha fortalecido amistades y que ha unido a compañeras. Un viaje que ha hecho disfrutar a dieciocho vallisoletanas “de adopción”, que les ha hecho compartir anécdotas, risas y experiencias, y que por unos días las ha llenado de sabor andaluz.

Calleja de las Flores
Calleja de las Flores

No quisiera terminar esta pequeña reseña sin agradecer a todas las personas que han hecho posible este viaje el empeño y el cariño que han puesto en sacarlo adelante: al Equipo Directivo del C.M. Poveda de Córdoba (Olga, Paca, Leo, Marina y Chon), que nos hicieron sentir como en casa, a las personas del entorno Institución Teresiana que nos han hecho de guías en momentos puntuales, ayudándonos a comprender mejor la cultura y la tradición andaluzas con su agradable compañía (Isabel Galera, Carmen Calderón, María Cantarero y Pablo Durá) y como no, al Equipo Directivo del Colegio Mayor María de Molina.

Me despido así de vosotras, queridas “MariMolis”, deseándoos un buen comienzo de la segunda parte del curso y pidiéndoos que no os olvidéis de esta bonita experiencia en Córdoba. Me dirijo también a las “MariMolis” que no habéis asistido, y os invito a que os animéis la próxima vez, no os arrepentiréis. Merece la pena.

Begoña López de Aberasturi
2º de Arquitectura

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